Museo del Calzado Jose María Amat Amer

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Una visita que reactiva el turismo

Una visita que reactiva el turismo

25 Julio 2022

Ayer día 24 de julio un nutrido grupo de personas provinientes de ciudades próximas y bañadas por las aguas del cálido mar Mediterráneo, visitaron el Museo del Calzado.

"Cenicielda"

Con este nombre, las visitas guiadas sobre un guión de Juanan Moreno, teatralizado por la compañía de Begoña Tenés y durante unos 90 minutos, los tres fantasmas del Museo nos muestran de forma amena, algunas de la piezas más emblemáticas de las colecciones expuestas.

Una visita cuajada de anécdotas y rasgos de humor, para acercarnos al conocimiento de la industria del calzado, sus colecciones, y descubrirnos las joyas que encierran esas cuatro salas que forman el Museo.

 

Elda y el turismo

Pocas cosas hay en la ciudad que pueda atraer de forma prioritaria y exclusiva la atención de un visitante de turismo cultural. Sin embargo, el Museo del Calzado no sólo ofrece la singularidad de nuestra industria de fabricación de calzados, sino la industria del calzado universal, es por ello que deja de ser un museo localista para alzarse como un aliciente en aquellas personas que buscan en el calzado una inspiración, un signo de atracción o simplemente un complemento, el principal para la mujer.

Unir el Museo del Calzado al turismo es siempre un acierto ganador, lo contrario sería una ecatombe para la ciudad y su desarrollo.

Elda es zapatera o no será

No es una afirmación gratuita, se trata de una reflexión elaborada con más de cincuenta años de expriencia y de investigación alrededor del calzado, en la industria y en la formación.

Cuando no se apostó en su momento por la diversificación de la industria local, en el tiempo actual, esto se ha transformado en una utopía imposible de alcanzar a medio plazo y me temo que incluso, con nuestras propias fuerzas y de la iniciativa privada, también a largo plazo. Por eso mismo hay que agrarrarse con fuerza a lo que tenemos y lo que hay es una industria de calidad. ejemplo mundial de sacrificio y buen hacer.

Los trabajadores de la zona han sabido impulsar con su arte en la fabricación un calzado de máxima calidad que, ante los intentos de algunos por desdorarlo, hay que potenciar, fortalecer y llevarlo a su máxima dimensión social y profesional. El marqueting, presente como nunca en nuestros tiempos, debemos aplicarlo a nuestra industria y lo que la rodea con firmeza y decisión.

El Museo del Calzado es una tarea colectiva de varias generaciones

El Museo del Calzado debe contribuir a que nuestra ciudad, entre otras cosas, mantenga sus señas, tratando, con el esfuerzo colectivo que Elda salga de la irrelevancia dentro de las grandes ciudades zapateras.

Los intentos de desestabilizarlo por medio de destruir o no ampliar su patrimonio, como ha ocurrido recientemente. Fusionarlo con otros museos o colecciones que desvirtúan el verdadero mensaje que muchos nos esforzamos en transmitir; o incluso los desaires, desprecios o acosos que en algunas ocasiones recibe nuestro museo por quienes deben hacer precisamente lo contrario, entorpecen el auténtico sentido de lo que tratamos de impulsar.

El poder es efímero, los tiempos pasan y las personas también.

No es baladí afirmar que el Museo del Calzado no pertenece a unos pocos, aunque esos pocos obstenten el poder. La capacidad de decisión es una acicate que tiene un doble filo, o se acierta y beneficia al bien común, o se hierra y perjudica a la gran mayoría con pérdida de prestigio, trabajo y ocupación.

Por el Museo del Calzado han pasado muchos patronatos y cientos de personas. Se han cometido errores y también muchos aciertos, pero jamás se ha conocido un patronato que dificulte la labor que, a mi entender, es uno de los pilares de su fundación.

Un mensaje de esperanza

Nadie piense que lo dicho hasta aquí es una afrenta a persona o institución alguna. El Museo del Calzado es una obra hecha por todo un pueblo, más aún, muchos pueblos y personas. Por eso a la hora de dar respuesta a los errores cometidos debemos hacerlo con la esperanza de que las actitudes se corrijan y, si el objetivo es el bien común de toda una ciudad o de la industria que la acoje, las rectificaciones no deben suponer un desdoro para nadie.

Puedo asegurar con rotundidad que nunca se apostó con claridad en conseguir un vínculo tan extraordinario como el existente entre el Museo del Calzado y la ciudad de Elda, sin embargo, esa unión cristalizó y se logró.

Que el camino por el que transitamos esté libre de ostáculos y florezca sobre él los brotes de la esperanza.

José María Amat